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lunes, 5 de agosto de 2013

Sueño de la tarde del 5 de agosto de 2013

Todo está oscuro, muy oscuro. Me levanto de algo parecido a un sofá después de ir en un trasto antiguo a alta velocidad y salgo a la calle entre las tinieblas. Es de día (¿o de noche?), pero el cielo está oscuro, de color salmón grisáceo y hay cierto brillo tenebroso. Pensé que era cómo antes de llover a altas horas de la madrugada en la Tierra, pero esto se trataba de algo diferente, estaba convencido de que era casi de día.

No veía a casi nadie por las calles, pero todo el mundo que me encontraba seguía siendo normal y nadie me miraba raro, más bien era yo el que observaba con mirada suplicante a aquellos a los que me encontraba a mi paso.

Fui decidido a una especie de estación de bicicletas y subí en una de ellas. Inmediatamente, me di cuenta de que lo que yo llamaba ‘bici’ era un poco diferente. Se podía pedalear, como en una normal, pero si cogías el manillar, podías darle una velocidad terrible. Supuse entonces que se trataba de una bicicleta eléctrica o a motor, aunque era todo muy normal. No conseguía ver el dispositivo por ningún sitio. El susto me lo llevé cuando vi que aquello se elevaba por encima de los edificios varios niveles.

Por encima del nivel 0 seguían existiendo varias ciudades más, pero el tiempo también cambiaba, la indumentaria de la gente iba variando y no estoy diciendo con ello que se tratase del típico cambio invierno-verano al que estamos acostumbrados por encima de los trópicos, sino que se trataba de cambio radical, una diferencia que pensé en ese momento que debía ser temporal.

El recorrido de la bici era extraño, en la medida que, cuando me acercaba mucho a la gente, no se alteraban, podríamos decir que desde que me subí a este transporte, me ignoraban. Tal vez fuera porque no eran capaces de verme. 

Entonces comencé a descender abruptamente. Mi cuentakilómetros marcaba una velocidad negativa. El aspecto de la gente iba cambiando, un look menos futurista (o eso creo), pero seguían sin verme o, tal vez, me ignoraran. Les podía atropellar, debía ir a altísimas velocidades, pero les daba exactamente igual este detalle.

Me di cuenta de que existían los niveles negativos, a modo de subterráneo. La gente iba vestida de formas cada vez más tradicionales.


De repente, me caí de la bicicleta, pienso que alguien me ha golpeado por detrás. No consigo llegar a ver del todo de quién se trata… ¿Quién es? Uy, luz… sangre… Luz… me he despertado… son las 17:42h del 5 de agosto. Estoy tumbado en mi cama, hace bastante calor.